Como funciona un seguro educativo
Seguimos con el tema del SEGURO DE EDUCACIÓN, y veo con mucho ánimo como todo mis clientes cumplen con el plazo del seguro contratado. Y gran emoción al ver que abuelos apoyan a sus nietos con estos seguros. Espero esta información les ayude como orientación en el tema.
Contratar un seguro educativo puede hacer la diferencia entre que tus hijos abandones sus estudios por causas financieras o los concluyan.
Según cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (.AMIS), cerca de 70% de quienes no terminan su educación universitaria en México lo hacen por falta de recursos (datos del 2011).
Para hacer frente a estos problemas, las instituciones financieras pensaron en crear seguros que, de alguna forma, garantizan que los jóvenes sigan sus estudios, sin importar los problemas económicos que puedan sufrir en el camino.
Tal como otros seguros, el seguro educativo o seguro escolar se firma entre un particular y una aseguradora, y las primas pueden pagarse de forma mensual, trimestral, semestral o anual, hasta que venza el plazo convenido.
Su costo varía en función de la suma asegurada, que es la cantidad que se quiere ahorrar, y la edad del menor asegurado, así que entre mayor sean la suma y más años tenga el beneficiario el producto será más caro.
La edad, el prontuario de salud y el plazo de duración, son otros factores que pueden afectar su costo. Respecto de este último elemento, los plazos más comunes para este producto son de 15, 18 y 22 años, por lo que están totalmente aptos para cubrir .estudios universitarios.
Un detalle a destacar es que el seguro educativo se hace efectivo aun cuando el contratante quede impedido a causa de invalidez por accidente, enfermedad o también en caso de muerte.
Además, no sólo cumple esa función: la institución con la que se contrate, además, debe pagar la suma asegurada, aunque ésta no sea destinada para gastos educativos. Es decir, tal como un sistema de ahorro.
Para la institución resulta importante que los usuarios sepan que para que la suma asegurada no pierda su valor adquisitivo durante la vigencia del seguro; estos productos generalmente se venden en dólares o UDIs, que se convierten en pesos de acuerdo al tipo de cambio vigente en el momento del pago de la prima y cuando el seguro se hace efectivo.
En este sentido, las UDIs son una excelente opción, porque el pago en esta unidad asegura que el efecto inflacionario queda cubierto y que la suma asegurada al final del plazo tendrá un poder adquisitivo suficiente, tomando en cuenta que el aumento en las colegiaturas generalmente es mayor, a medida que pasa el tiempo.
Consejos
La Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) llama a tener precaución cuando se contrata este tipo de productos financieros como lo es el seguro educativo, ya que la diferencia puede ser grande entre una y otra. Para evitar grandes problemas, el solicitante debe:
Contratar este tipo de seguros a una edad temprana del hijo, pues entre mayor sea su edad, más alto será el costo de la prima.
Evaluar si la familia puede resistir el gasto, pues el seguro educativo representa una inversión que durará varios años.
Si, por distintas razones (falta de fondos o que el menor ya no quiera estudiar), cancelas la póliza, toma en cuenta que no recibirás el total de la suma asegurada.
Aunque la finalidad de estos seguros es formar ahorro para la educación, conviene cumplir al pie de la letra el contrato, puesto que las instituciones deberán pagar al beneficiario la suma asegurada, aunque no lo destine a educación.
Antes de firmar es importante leer detenidamente la póliza. (Fuente: Altonivel.com.mx)
Pregunta a tu agente y asesor profesional de seguros Javier Villarreal, sobre el plan de seguro educativo que más te convenga. Llama al 81 8356 2095.
